14.3.15

SOLEDAD DE DOÑA ALDA

Señora Doña Alda,
tristeza a traerle vengo.
Del Sur nos han llegado
noticias que no quisiera.

Mi señor y sus mesnadas
a una batalla fueron
mas no podían ganarla,
pues les faltaban armas
y el enemigo los superaba.

Les tendieron una trampa
y sin saber cómo escapar,
su Roldán, señora,
al frente de sus hombres
cabalgó hacia su final.

A todos admiró en la lucha
con su fuerza y su valor
y al borde ya de morir,
estas palabras sus labios
dieron al viento neblí:

¡Alda, querida mía,
no sufras ya por mí!


Celia Rivas, 3ºESO

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