6.3.15

...DE LO QUE SUCEDIÓ A LA GALLINA POR SU MAL COMPORTAMIENTO



Otra vez, hablando el Conde Lucanor con Patronio, su consejero, le dijo:
-Patronio, últimamente mi mensajero no rinde bien. De todas las cartas que tiene que repartir al día solo la mitad llegan a su destino. No sé si estoy haciendo algo mal; yo no lo creo pero, como confío en vos, quiero pediros que me aconsejéis sobre cómo puedo resolver esta situación.
Señor Conde Lucanor –dijo Patronio- para que podáis hacer lo que en este asunto me parece más conveniente, me gustaría mucho que supierais lo que le sucedió a la gallina y a sus polluelos.-
-Cuéntemelo, Patronio.
-Señor Conde Lucanor –dijo Patronio- la gallina Graciela tenía una pata rota, por lo que no podía cuidar de sus polluelos; así que le sugirió a otra gallina, Petunia, que cuidara de ellos a cambio de parte del maíz que ella recibía cada semana. Su amiga Petunia aceptó, pero al cabo de un mes, esta solo cuidaba a dos polluelos de los cinco que había. Entonces Graciela le preguntó:
-Petunia, ¿por qué no cuidas a todos mis polluelos?
-Mire Graciela -respondió Petunia- usted no me da todo el maíz que acordamos que recibiría semanalmente, así que no realizaré mi labor como es debido.
-Tiene razón -añadió Graciela-. Aquí tienen todo el maíz que le debía.
-Petunia contestó: -Gracias, así si cuidaré de sus polluelos.
-Esto mismo debería hacer usted, mi señor. Cuando vos le deis a su mensajero la cantidad de dinero que debe recibir, éste realizará el trabajo apropiadamente.
Al Conde le agradó mucho este consejo, lo puso en práctica y obtuvo los resultados deseados.
Y, cuando don Juan escuchó esta historia, la mandó poner en este libro e hizo estos versos que dicen así: 

"Si uno recibe lo que le tienen que dar,
las tareas correctamente se realizarán:



Sara Rodríguez, 3ºESO

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