2.3.15

DE CARNALES CUARESMAS

Don Carnal dispuso a sus huestes
para el terrible combate.

El cordero se lanzó hacia el pimiento
y le propinó un gran testarazo;
la hortaliza se quedó sin aliento
y maese cordero marchó contento.

Doña Cuaresma, enfadada,
envió a la berenjena amoratada,
pero el conejo acabó con su vida
de una feroz dentellada
y doña Cuaresma, vencida y humillada,
abandonó contrita la batalla.

Don Carnal consiguió la victoria
y pasó a formar parte de la historia.


Andrea Porras, 3ºESO

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