lunes, 25 de febrero de 2013

MUERTE DE ROLDÁN


¡Oh, jamás carta más triste
abrieron tan blancas manos!
¡Ay, Alda! Qué apenado
sin ti estará, qué vacío
te dejará, como prado
sin agua, sin dulces flores;
porque lo han emboscado
por los Pirineos, lejos.
De pronto, flechas le hirieron
y del caballo cayó.
Arropado con su sangre,
rodeado de enemigos
acabó Roldán sus días.
No fue muerte que quisiera 
para sí tal caballero.


Sergio Rodríguez, 3ºESO

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