25.2.13

MUERTE DE ROLDÁN


¡Oh, jamás carta más triste
abrieron tan blancas manos!
¡Ay, Alda! Qué apenado
sin ti estará, qué vacío
te dejará, como prado
sin agua, sin dulces flores;
porque lo han emboscado
por los Pirineos, lejos.
De pronto, flechas le hirieron
y del caballo cayó.
Arropado con su sangre,
rodeado de enemigos
acabó Roldán sus días.
No fue muerte que quisiera 
para sí tal caballero.


Sergio Rodríguez, 3ºESO

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